Diario de un óvulo

A principios de la semana tuve una paciente que iba a iniciar su ciclo de FIV con un sólo óvulo. En estos casos sabemos que la probabilidad de que que este único óvulo fertilice y se desarrolle hasta blastocisto es baja, pero como siempre he dicho, en biología no hay nada escrito en piedra. Este caso me hizo pensar en cómo contar su historia de una manera diferente, así es que en uno de esos momentos sublimes en los que se te ilumina la cabeza, me pareció divertido imaginar cómo un óvulo contaría su historia en un diario. Este es el resultado.

Querido diario:

No sé qué día es, ni donde estoy. Solo se que una corriente muy fuerte me arrastró desde mi casa y me llevó hasta este lugar.
Por la tarde me quitaron mis células guardianas y luego me inyectaron una cosa extraña, muy pequeña y con cola. No sé que será de mi.


Día 1

Han pasado unas 18 horas desde que me pusieron el objeto extraño. Por alguna extraña razón ya no me siento como yo misma. De pronto tengo ganas de dividirme, y ¡esta vez sé que lo lograré!


Día 2

Un día más en este mismo lugar. Mismas paredes, misma sopa nutritiva, el mismo ruido de fondo. Aún no me atrevo a comer de la sopa que me rodea, pero empiezo a tener hambre. La rutina solo se interrumpe ocasionalmente por un estallido de luz en el que siento algo de frío, luego todo vuelve a la normalidad.


Día 3

Ya no pude más. Antes de que se agotaran mis reservas, probé de la sopa que me rodea y ¡estaba deliciosa! Siento mucha energía, y quiero crecer, pero hay un pequeño problema: ahora escucho otra voz en mi cabeza. Creo que es la del gusano que me inyectaron el día en que me sacaron de mi hogar.

Día 5

Ya no me queda la ropa; pronto tendré que romperla para seguir creciendo. Siento que me falta algo, y he empezado a enviar mensajes con la esperanza de que alguien me responda…

Deja un comentario